21 junio, 2010

Hay acciones duras y lastimeras, hay palabras hirientes que desgarran, capaces de permanecer como heridas abiertas; hay quienes se consuelan haciendo doler y otros que insistimos en permanecer soñando aunque la vela haya llegado.
¡Y este corazón mío! Torpe y masoquista, ingenuo y soñador, testarudo y egoísta que parece que le gusta sufrir y llorar sin razón.
Yo tengo un corazón tontito que no hace caso a la razón, un corazón al que le llegó la hora de despertar y empezar el amargo camino hacia el olvido...

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