21 julio, 2010

Julio lluvioso

Que Julio tan original, no podía ser distinto a cómo se siente en el alma.



Cuando llueve no hay paraguas ni sombrilla que salve. Cuando estás afuera el viento arremete fuerte y lo inunda todo y llega el punto en que estás tan mojado que no vale la pena intentar conservar seco nada y ahí es cuando uno se rinde porque no hay forma de vencer a la lluvia.
Últimamente llueve de forma que parece que el cielo se vendrá a pedazos, no parece detenerse. Y desde mi ventana solo espero que escampe y pronto esto se detenga y no tenga que sentir el agua fría que irreverente no respeta nada y así, sólo así, cuando deje de llover, yo vuelva a salir y vuelva disfrutar del sol y a querer que un viento más cálido me robe una sonrisa.

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