30 julio, 2010

A oscuras....

Hay un dulce amor que te hace volver a la adolescencia, que dura el instante que te convences que el mundo idílico de los sueños está esperando detrás de la puerta. Te pedí que me liberaras de él y lentamente te vi partir, poco a poco cada luz se fue apagando y solo queda la vela que ilumina mi espacio; a oscuras no se ven los recuerdos, ni duele la memoria, a oscuras el corazón late más lento, a oscuras no te pienso.
Anoche tuve miedo del vacío y me quedé mirando fijamente la llama, lo suficiente como para que se prendiera de mi alma una negra esperanza y que la torpe ilusión me guiñara de nuevo; entonces, locamente me senté afuera de la puerta a esperarte regresar pero reordé que algún lugar, un momento atrás, vos también esperabas y que ello no fue suficiente. Por eso, entré y cerré de nuevo con llave para dejar que la oscuridad lo llenara todo una vez más.
Me queda solo apagar la última vela, luego cerraré fuerte mis ojos para que no me atormente esta oscuridad que me rodea, simularé que
está fuera y no que la llevo adentro.

Cuando me acostumbre a caminar a ciegas entonces correré las cortinas, abriré las ventanas y dejaré que el sol entre de nuevo y un nuevo aire mute el alma vieja que tengo; pero no cantaré más ni lloraré más de amor; me dedicaré a sonreír y a no pensar en vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y vos qué pensás?