11 julio, 2010

Pensando demasiado



No es la primera vez que me acusan de amar lo complicado, mi extraño apego a ello hasta a mi me tiene perturbada. No sé en qué momento las cosas fáciles me empezaron a parecer infrahumanas y asumí que después de lo fácil una horrible realidad vendría a reclamarme la felicidad brindada.
Últimamente tengo ciertas pesadillas recurrentes, son mis mismos sueños dulces pero han llegado unas hormigas hambrientas que devoran mi burbuja y consumen con su ordinaridad la gracia y el candor de mi dulce sueño azucarado.
No es la primera vez que despierto odiando a las hormigas y las culpo de mi agobiante obsesión por pensar demasiado y las enjuicio cuando las pobres solo devoran lo que sin cautela he dejado al descubierto.
Hoy quiero tener un sueño dulce, libre de hormigas o heraldos negros, un sueño dulce sin depredadores en donde él esté y yo esté con él.

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