11 julio, 2010

Silencios


Qué difícil interpretar los silencios y traducir los espacios de tiempo en que no hay palabras pero el corazón habla. Yo contraté un traductor pero a ratos no funciona porque el lenguaje que hablás no se asemeja a las palabras, tiene el raro dejo de ellas pero es ininteligible para el oído del extraño y ¿yo? ¿me preguntás a mí? yo me siento incapaz de descifrar qué de ellas son solo convención y qué de ellas son un grito ahogado.

Pronto cayó el silencio como cae la noche pesada en el alma solitaria. Y cayó y se dejó hundir lejos, profundo en el cuarto mientras nadie decía nada, todos callaban porque ya no había nada más qué decir... todo estaba dicho.

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