18 agosto, 2010

A cara lavada


Todos los días me pongo después del pudor falso, la mirada gatúbelesca, un poquito de brillo en los labios, luego termina con la armadura que me hace indomable, finjo que soy fuerte y decidida y nadie se atreve a dudar ni del candor de mis mejillas ni de lo almendrado de mis ojos ni de la vivacidad de mi boquita coqueta tampoco tendrían porque cuestionar que soy así de segura de mi misma y de que tengo fiereza como me empeño en actuarla. Todos lo piensan y así se olvidan de llamarnos sexo débil.

Ay, vida mía! Lo que lo hace soltar a uno el tequila… Para hablar de la vida y del amor solo hace falta un corazón caminador y un poquito de calor en la garganta.

Porque, al final del día, aquella que se empeña en verse absolutamente impecable termina lavándose la cara y viéndose como niña sin cejas y aquella otra que miran como autoritaria e implacable termina partida en dos llorando como una niña porque necesita una mano compañera que la tome y le juré un poco de amor así no sea potra ni brava dominatriz. Y yo? Yo he de ser una combinación de las dos, lo que coincido es que, al acabar el día, siempre termino de moco tendido soñando con historias que involucran un caballo blanco.

En los últimos días no sé si me drogaron o qué fue lo ocurrió pero gracias al estado de absoluta felicidad que me tenía flotando entre nubes, retome mi productividad y mi cordura. Realmente me he extrañado :(, por poco estos días he recobrado mi ánimo, mi temple y eso me hace feliz; pero es tan grave que por una cosa leve mi corazón haga de las suyas y me devuelva al mismo lugar de partida. Un corazón blandito no va con un espíritu fuerte porque se desdobla fácilmente y me hace sentir endeble… Aunque por otro lado, qué habría de gratificante en tener el más fiero de los espíritus si no es capaz de suspirar por un solo chispazo de ilusión?

Lo que más me sorprende es lo payasa y ridícula que me he vuelto :S...


"Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas."
Neruda
Ay, no sé si asustarme o alegrarme...

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