19 agosto, 2010

Estrellitas y duendes


-¿Es una sonrisa?

-Sí, es una sonrisa. ¿Linda, verdad?


Y es auténtica y se siente bien tenerla. La dejaré que dure esta noche para que los demás la vean y se alegren, me la pondré mañana de nuevo y probablemente el día siguiente.

He descubierto que tengo la habilidad de estar rodeada de personas pero ausente en el cuarto, puedo reír y responder; asentir y levantar polémica pero no estar en cuerpo. Si me toman de la mano, puedo sentir la vibración de la música en mi cuerpo y moverme al compás, hasta puedo sostener una conversación coqueta y simular la repulsión y fingir agrado; pero que se eviten mirarme fijamente a los ojos porque entonces el teatro se cae, como se caen los telones de un escenario mal construido.

Es un día alegre pero una medianoche melancólica, no difiere de las noches anteriores porque ese viejo y mismo pensamiento viene a rondarme la mente; pero cada día lo sufro más sola, si es que es posible, cada vez estamos más solos: mi pensamiento y yo, haciendo pareja, él riéndose de mí y yo repitiéndolo en mi cabecita, bailando solitos en el cuarto hasta que se apaga la música.

La cápsula de felicidad narcótica resultó de efecto corto y hay un par de dolores que regresan de nuevo. Pero, tranquilos, no hace falta que se preocupen porque yo tengo la habilidad de acompañarles sin la necesidad de estar ahí presente.





Vivirás en mis sueños
como tinta indeleble
como mancha de acero
no se olvida el idioma
cuando dos hacen amor.


¿Cómo se baila eso con alguien a quien uno no ama? Me lo sigo preguntando...

Peor el remedio que la enfermedad...



ESTADO: QUÉ AGUEVAZÓN -.-

Pero nadie me tiene, nadie... cabezona que soy...

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