11 agosto, 2010

Pedazo de mi corazón


Tengo dificultades para comprender porque en lugar de estar allí tomándolo de la mano y dándole mi soporte estoy aquí tan lejos, pensando estupideces y reprimiendo tantas cosas.

La sensación que tengo es como que de verdad hubieran arrancado un pedazo de mi corazón y ese hueco que deja se duele por el pedazo que le falta, pensando en cómo está, en si se sentirá bien; en las cientos de cosas que yo podría estar haciendo para provocarle una sonrisa o ayudarle a sobrellevar cualquier carga o simplemente alegrarme por las buenas cosas que le van pasando al pedazo de mi corazón que no está conmigo.

Y lo triste es que no es la primer vez que me ocurre, que el corazón me llama a ocupar un lugar que está cósmicamente reservado para mí y me resisto de forma absurda; por circunstancias en algún tiempo pero ahora? realmente me cuesta comprender cómo es que funciona esta cabeza mía, debieron incluir un manual para resetearme de tanto en tanto o, al menos, presionar el botón de apagado -.-.
Es como si estuviera en modo de autosabotaje.
Hmmm... rara la vida, o será que solo es rara quien la opera?

El pensamiento perverso que ocupa mi mente esta noche es que realmente la vida no se hizo para vivirla solo; aunque nacemos solitos por algo buscamos compañeros de vida porque el viaje que afrontamos tiene pasajes oscuros y de repente necesitás que alguien te sujete la mano o tan solo te deje sentir su calorcito, haciéndote saber que camina a tu lado. El amor romántico y enamorado, que escribe y dice palabritas poéticas, dura lo que dura una ilusión, desaparece con la distancia y la ausencia de las mismas.

Pero el amor que hace falta es el que te acompaña en buenas y malas, que se muestra humano, real e incondicional, ese no necesita de palabras porque sin decir nada vos sabés que esa persona te acompaña, que somos compañeros y nos hacemos compañía para enfrentar la vida. No sé si sigo engañándome o deben ser los ansiolíticos, que mis deseos de acompañarlo son tan intensos que no me caben en el pecho, tanto es que ya deberían estar llegando hasta dónde está y obligarlo a sentir que yo aquí lo extraño... no sé, efecto secundario de los fármacos tal vez... porque lo probable es que él ni cuenta se dé... interesante: esa debe ser la respuesta... qué facilita, ¿verdad?

Y esa pequeña es la duda en mi cabeza que me reclama qué tan honesto es todo ese dolor que me provoca el enorme pedazo de corazón que me hace falta? porque si está destinado a morir por una absoluta y completa estupidez sería evidente que la que se equivocaba era yo y no el destino y yo echándole las culpas al pobre.

Como quisiera una varita mágica para echar un vistazo al futuro y dejar de ser tan fatalista...

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