23 agosto, 2010

Todo es para siempre...

Nada es para siempre suelen decir, yo lo he dicho pero es todo lo opuesto: todo es para siempre, las palabras de amor con las que te atás, las que juran todo para siempre se quedan; los regaños y malacrianzas se quedan como recuerdo eterno y las contradicciones de la vida duran eternamente.

Ayer pasé toda la mañana cargando música para papi, un tanto de José Luis Perales, otro de Roberto Carlos, un poco de José José, por allá los Panchos y cómo olvidar a Chente. Y oyendo su música me pensé que a pesar de lo mucho que peleamos, jamás será lo mismo porque al verlo así de frágil, a mi los humos y las ganas de hacerlo enojar se me diluyen como el agua aun cuando se ponga cansón o haga sus comentarios machistas; al final, es mi papá y me acepta como soy (aunque le cueste a ratos jaja) por qué no habría yo de aceptarlo y amarlo así de renegón como es, a pesar de lo majadero que a veces se pone.

Mi mamá de sangre dice que la misma testadurez de la que me quejo de él es la misma que me domina a mi y yo siempre lo niego vehemente y rotundamente con esa mirada de absoluta molestia y ella se ríe -.-

Solo pienso que aunque yo juraría que no nos parecemos en nada, es realmente terrorífico cuando me doy cuenta que sí me le parezco, no porque sea algo malo sino porque de alguna manera he empezado a dejar de juzgarlo y exigirle que sea perfecto para que sea humano, para que sea hombre, lleno de errores así como yo los tengo y los causo cada día. Es terrorífico saber cuán humanos somos.
Y viéndolo humanamente lo amo con todo mi corazón, ya no tiene esa actitud déspota e intransigente con la que me enfrentaba día a día, solo tiene su bata y esa dulce mirada con la que yo no soy capaz de pelear, unos ojitos que me dicen que lo mucho que me quiere es lo mucho que ha sido cabezón y persistentemente insoportable.

Y tenemos esta condición mortal que nos hace pensar que nada es para siempre, ni el vigor ni la osadía con la que altaneramente enfrentamos la vida; pero pasadas las horas te das cuenta que cada momento es para siempre, lo grabás y te dura eternamente porque todo es para siempre. Yo no olvido ni él olvida el día que le dije sus verdades en la cara y me marché azotando la puerta, con una sonrisota de victoria pero con el corazón compungido ni las veces que al teléfono me colgó sin dejarme decir nada. Nada se olvida porque así se quiera borrar todo es para siempre.

Usualmente cuando esto pasa, todos esperan que yo llegue a hacer mis bromas y aligerar la tensión con risas pero ayer cuando lo vi así tan frágilmente humano, no soporte mucho y me tendí a sus brazos a llorar amargamente. Y yo recordé y él recordó el día que llegué con la cabeza de mi muñeca en la mano y una denuncia en contra de mi hermano por homicidio culposo y a mis ojitos él era mi juez justiciero esperando su fuerte e intransigente resolución al agravio ni tampoco olvidamos las muchas ocasiones en las que puros pucheros yo solita le sacaba una carcajada a su carita amargada, nada se olvida porque todo es para siempre.

Lo más lindo de ayer fue que después de llorar como una desquiciada, él de la broma fue él, fue el quien se encargó de cortar la tensión y dibujar una sonrisa en mi cara...

Mi reflexión del fin de semana es que sin importar cuán efímero o eterno parezca algo, todo, absolutamente todo es para siempre.


Ayer me dedicaron esta canción, demasiado linda...



Ayer se fue,
tomó sus cosas y se puso a navegar,
una camisa, un pantalón vaquero,
y una canción.
Dónde irá,
dónde irá.

Se despidió,
y decidió batirse en duelo con el mar,
y recorrer el mundo en su velero,
y navegar, nai na na, navegar.

Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.

Su corazón,
buscó una forma diferente de vivir,
pero las olas le gritaron: vete,
con los demás, nai na na, con los demás.

Y se durmió,
y la noche le gritó: donde vas,
y en sus sueños dibujó gaviotas,
y pensó, hoy debo regresar.

Y regresó,
y una voz le preguntó: como estás,
y al mirarla descubrió,
unos ojos, nai na na, azules como el mar.

Me gusta esta canción...

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