07 agosto, 2010

Vuelo sin destino...


Decidí que compraré un boleto aéreo, aún no sé el destino, sólo pediré que me lleven lejos, a estas alturas no importa el precio mientras nadie me encuentre.

Me he sentado en la banca a esperar que me informen cuándo saldrá mi vuelo no hace falta que me digan hacia dónde, tomaré el que sugieran, el que más convenga. No hice maletas ni planifiqué este viaje, tampoco quiero tomar tiempo en despedirme, no quiero lágrimas que me amarren ni el corazón atado a nadie.

Cuando llegue a mi destino llenaré de cromos mi pasaporte, mi origen, mi nacionalidad, mi nombre y todo lo que indique de dónde provengo; si me topo con paisanos lo negaré todo, fingiré que soy otra, no la que conocen.

Seré una nueva yo, ojalá mejor pero nadie lo sabrá porque vos que me conociste no estarás ahí para verlo, para amarme u odiarme, me aseguraré de cambiar tanto que empiece de nuevo e incluso vos que viviste conmigo no podrás reconocerme, sentirás que soy otra. Empezaré otra vez, de nuevo como tantas veces lo quise pero no lo pude; del pasado solo llevaré anotaciones de las lecciones aprendidas pero buscaré dejar atrás los recuerdos, no volverlos a pensar ni a traer conmigo, los dejaré con mis maletas y si es necesario que no traiga mi corazón conmigo lo dejaré también, atado a esta banca de espera.
Sin corazón recuperaré mis miradas pícaras, mis sonrisas coquetas y mi hablar malicioso; sentiré mi cuerpo de nuevo, morderé mis labios y jugaré con mi cabello; me sentiré de nuevo en control y habrá quienes piensen que lo estoy.

Mientras tanto esperaré a que salga mi avión, que no me abracen ni se despidan, que no me acompañen en mi espera, ni me digan que lo entienden, que no me pidan que me quede y lo supere, que no me prometan una casa nueva para habitar en ella, que tampoco quiero que me conquisten, ni que me prometan un nuevo mundo para refugiarme en él; que entiendan que solo quiero irme.
Porque a donde iré no recordaré nada que me lo haga extrañar, no creeré en las siete vidas que me prometieron para amarme eternamente, allá me olvidaré de todo y no tendré motivos para llorar. Mientras tanto esperaré sentada a que me digan a qué hora sale mi vuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y vos qué pensás?