09 agosto, 2010

Y anoche no morí...

Como es el corazón... y si uno se dejara llevar por él sería otra la historia la que se cuente.
Anoche lo sentí tan cerca, tanto que el más de los fantasiosos sueños se hacía palpable para que lo tocáramos y lo respiráramos; yo sentí que todo estuvo a un solo paso porque no había voluntad alguna que me hiciera creer que no debemos estar juntos, que anoche me extraño casi como yo a él, que cualquier idílico plan que hiciéramos podía cumplirse y que la razón no es más que un obstáculo tonto del camino, uno de esos que se debe brincar tan pronto se pueda para seguir avanzando.

¿Por qué deseo tanto que sea así?... ¿Por qué no tengo manera de explicarle a mi corazón el porque no estamos juntos? Lo único cuanto quiero es que me invite a perderme con él y que dejemos esta tontería de una vez, que haga callar cualquier estúpida razón con un beso dulce de su boca y no me deje hablar sandeces.

¿Será que lo imaginé? Porque no hubo una palabra discutida entre los dos pero sentí que todavía a kilómetros de distancia existe un lenguaje que habita entre ambos, que nadie comprende ni aun nosotros mismos, uno que nos traiciona y opina solo y no tiene control ni sabe razonar, solo sabe ser y aferrarse a la ilusión de que si tenemos un destino juntos.

Al parecer no morí anoche y sobreviví otro fin de semana. Llega pronto la mañana y la razón empieza a despertar y habrá que encerrar de nuevo al corazón para que no haga de las suyas y no dejarle escapar promesas nuevas ni permitirle que me haga sentir morir de amor una vez más. Hasta superman sabe que debe alejarse de la kriptonita... ay, corazoncito cabezón...

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