16 septiembre, 2010

Grito ahogado

Este es un grito ahogado de media noche, dura lo que tarde en escribirlo, vos en leerlo y yo en dormirme. Hoy cuando llegue el día, se desvanecerá y no quedará nada de él y yo seguiré la vida lironda, pícara, entusiasta y cada vez más yo.

Durante el día la vida misma me ayuda a retomar mis caminos, cuando lo recuerdo pienso en las cosas que hacen imposibles que estemos juntos, maximizo sus defectos, transgiverso sus palabras y simplemente me dejo absorber por la vida que tiene sus personas agradables y momentos especiales.
Sin embargo, hay un dulce sentimiento que aún no se extingue, yo quisiera que no me importe pero es un vacío que me mata el hambre, se siente como un golpe seco en el pecho que te quita el aire y de nada sirven las miles de razones locas y cuerdas que tengo para no pensarlo. Me mata que alguien disfrute de su sonrisita torcida, de sus chistes malos, de su forma tan incómoda de ser; me mata que sea tan linda, tan perfecta para él, me mata que se merezca alguien que lo quiera mucho y que no sea yo, me matan todos los hijos lindos que van a tener. Me matan los recuerdos, las promesas, las risas; en realidad, me duelen... Me duele no ser nadie, ni ocupar un lugar especial y confirmar que no soy su princesa.
Me da rabia darle tanta importancia, haberme vuelto tan irracional y ridícula, ser tan loca y cabezona. Me da rabia ser parte de una lista de mujeres desquiciadas que no razonan.

Este un grito ahogado y medio tonto porque se aprovecha de que la razón duerme y sabe que si ella se despierta no podría decir que todavía lo amo, lo extraño, lo pienso y no lo olvido. Es un grito ahogado porque navega en mis noches autistas, porque se aferra de imposibles para seguir sobreviviendo, porque si lo digo en voz alta yo misma lo extrangularía para que deje de robarle oxígeno a las esperanzas reales, humanas y lógicas.
Este es un grito ahogado de media noche, que duró lo que tardé en escribirlo, vos en leerlo y yo en dormirme.

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