17 octubre, 2010

Noche color musgo

Era una noche color musgo pero los caminantes eran incoloros.
El chico le dijo a la chica: -"yo podría amarte más de lo que nadie te ha amado" y ella se ruborizó y no supo qué decir, luego rió y le dijo irónicamente: -"¿y cómo sabes vos cuánto me han amado?"
"Sólo sé que yo podría amarte más de lo que nadie te ha amado"- respondió él...

Me gusta bailar, puedo estar bailando con alguien pero, a la vez, estar bailando sola; me encanta la música que recorre mi cuerpo, me libera y no me censura pero odio cuando me toman de la mano y me exigen estar presente en conversaciones melódicas y retóricas.

"Que yo quiero estar sola"- le dije; porque me basta con mirarle a los ojos para saber que no es a él a quien yo espero, que sus promesas tienen el mismo dejo de aquél que cree saber qué me falta aún cuando ni yo misma lo sé. Que odio cuando intenta hacerme ruborizar y lo logra, que no sé qué pretende con ponerme nerviosa, que no sé cómo explicarle que yo quiero estar sola... bailando con ese pensamiento loco que tengo las noches oscuras en las que no se ve nada en el cielo.

A veces pienso que si no me tomara el tiempo para extrañarlo y pensarlo, ya estaría en una página nueva. Son esas noches húmedas, color musgo, en donde todo crece sin pedir permiso.

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