18 octubre, 2010

Paréntesis

Otro breve espacio para desahogarme, sí, ya sé, son demasiado frecuentes pero dadas las circunstancias no lo puedo expresar en otro lugar y necesito sacarlo de mi. Frecuentemente, con respecto a esto, me preguntan cosas que evado responder porque no quiero hablar del tema o porque sé que si las respondo entraría en razón y dejaría de tomarme este espacio esquizofrénico para hablar de lo mismo una vez tras otra. En fin, a partir de este momento, está en completa libertad de ignorlo porque no es nada poético, es más bien sonámbulo y netamente personal y absurdo (bueno, como la mayoría de mis ideas).

He tenido bastante tiempo libre, lo cual ha implicado no sólo descanso, si no dedicación a una tarea deprimente que me hace daño pero sigo practicando; ¿por qué? ni idea, aunque sé que no debería es como inevitable a ratos. Pero hoy ocurrió algo, me he topado con las fechas de los mensajes y me he puesto a calcular los meses que han pasado y... hoooooorror total, son tantos como el tiempo dulce que estuvimos bien y, ni aún así, restando los altibajos lo supera por mucho. Entonces, analizando en términos de "my time", según la especialista que se contiene por encerrarme, he caído en cuenta que ha sido más que suficiente, de hecho ha desbordado la línea de lo suficiente.

Pero el problema es que todavía lo amo, no me explico cómo se puede amar a alguien que no hace nada para que lo ame; que extrañe la tarde de hoy acostados en el sillón mirando la tele, el fin de semana pasado perdiéndonos en algún lugar escondido diseñado para los dos,  el calor que sólo  provocan dos cuerpos amándose; mientras sé que otros harían piruetas por mí, yo sigo con mi cabeza enfrascada en un sentimiento irracional que no quiero soltar porque no son las características de su persona las que me estremecen, es sólo la idea de él, de saber que era él, únicamente él. Y en el mundo habrían personas que podrían superarlo en virtudes pero ninguno sería él y eso es lo que no quiero soltar porque hubo su tiempo en que pensé que era para mí y yo para él. ¿Qué pasa ahora? Entre muchas cosas me doy cuenta que, siendo yo una psicótica desquiciada excéntrica y particular ser humano, necesito alguien que tenga el temple como para soportarme o, bien, que me ame tanto tanto  como para que pueda amortiguar la locura que me ultraja y me atraviesa cada día. Y es más que obvio que no es él, eso duele... duele mucho; fácilmente él puede hacer su vida con quien quiera, está diseñado para eso, porque todos los seres humanos normales pueden hacerlo, él lo sabe, yo lo sabía pero me negaba a aceptarlo porque quería que fuera conmigo. Que ese niño perfectito por error mío se enamoró de mí, por también equivocación suya; porque sé que a cómo me olvida, se puede enamorar de cualquier otra, sé que abundan mujeres lindas y buenas y cualquiera podría ser; ese era mi temor infundado; al que le di rienda y vi como premonición de esta realidad fría que me golpea a ratos el pecho. 
(Insisto esto es un desahogo netamente personal, no se preocupe en terminarlo).

Hace algún tiempo yo tomé una decisión que me costaron sus besos, sus mimos y abrazos, que me costó todo lo que extraño; con el fin de evitarme extrañarlo más de lo que ya sabía extrañarlo y amarlo más de lo que ya sabía amarlo, yo no hubiera resistido quererlo un poquito más. En mi cabeza, la operación debía ir en reversa e irse borrando poco a poco hasta desvanecerse y enmendarse el error cometido... so, hoy escribió que era feliz y realmente me alegré por él, me pareció justo haberlo librado de mí y de mis ideas locas, yo no era para él y, por consiguiente, él no era para mí. Pero ¿qué ha pasado conmigo? ¿cuánto más debo seguir con la cabeza llena de nubes? Éste tendría que ser mi basta.

¿Que qué quiero yo? Quiero que de todas las mujeres del mundo, no te imaginés con otra que no sea yo; que no podás amarla a ninguna como me amás a mi; que no podás soñarte con nadie más que no sea conmigo; que en tu corazón sólo quepa mi nombre y que cuando yo llegue a él, me sienta en casa. No quiero que me lo prometás, ni que me lo propongás como sentencia romántica de la noche; quiero que me amés hoy, mañana, pasado hasta que el tiempo deje de ser tiempo y sea sólo ocasión para amarnos. ¿Es demasiado? Porque yo no me imagino con nadie que no sea con vos, porque no podría amar a nadie más de lo que te amo a vos, porque no me puedo soñar con nadie más, no hay otro nombre que quepa en mi corazón que no sea el tuyo, porque yo sé que puedo amarte eternamente. Yo no quiero sonreír ni ruborizarme con otro, no quiero bailar ni divertirme con nadie más, no quiero intentarlo si quiera porque, en mi interior sé o al menos eso quiero creer, que el día que te encuentre yo sabré que sos vos quien esperé y de quien estaba enamorada. Y esto de ahorita es que estaba alucionando un poco y que te confundí con Agustín.

3 comentarios:

  1. Ya empiezas a darte cuenta... eso es bueno! Sólo no caigas con el primero que se te cruce por la esquina, para eso, mejor sé sola. Ese "vos" de quien hablas, con certeza esperará!

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  2. ME SIGUE SORPRENDIENDO TU HISTORIA, Y AGUSTÍN... CON QUE ESE ES EL NOMBRE DE LA FUENTE DE TU BELLA INSPIRACIÓN, MIRA QUE LA A ES APENAS LA PRIMERA LETRA DEL ABECEDARIO.

    ADELANTE PENÉLOPE.

    MARVO.

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  3. Ay, Marvo ud. lo dice como si fuera algo lindo y vieras que feo que es :(

    Y, Diego, pues sí yo me doy cuenta y yo sé, tristemente yo siempre he sabido...

    Gracias por leer, aunque esto no era nada bonito.

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