13 octubre, 2010

Cuando no duela...

-¿Y ud. cuándo se va a dejar querer?
-Cuando no duela...

Y el caracolito tuvo una idea y se subió por el tallo para besar una a una las hojas y recorrerlas con lenitiva ternura y la florecita pensó en lo mucho que duelen ciertos besos...


Yo tengo dos ciudades enteras para que las tomes,
tengo celosos duendecillos que cuidan de tu cofre
tengo acá en el vientre una cuna vacía,
 un beso dulce de membrillo, un abrazo eterno
que empieza en la mañana y acaba en un solo cuerpo;
 Yo tengo, mi amor, una mano que pide la tuya
y un corazón que solo conoce tu nombre.





1 comentario:

¿Y vos qué pensás?