16 noviembre, 2010

Días raros, con sueños raros y pensamientos raros

Días raros, con sueños raros y pensamientos raros.

Yo no soy poetisa ni escritora de personajes de fantasía. No soy idea ni pensamiento perverso de una noche de noviembre. No soy esto ni soy aquello. No soy lo que ideó aquel ni lo que yo planeo. 
¿Qué soy yo? Decime vos que soy yo, cuando me sentís, cuando te hablo, cuando te miro, cuando te estrecho la mano, cuando suspiro, cuando lloro y cuando río; cuando tengo en el pecho una idea y afuera sale con palabras, cuando clama un dolor en el alma y afuera sale con lágrimas, cuando te digo que tengo miedo de que no vengás a tiempo, cuando te espero y te prometo amor eterno.

Afuera se siente distinto porque que no estás acá adentro, porque él no sabe ni ella, ellos y ni ellas saben ni entienden de noviembre. 

Hay conversaciones raras, casi honestas en las que es difícil ocultarlo todo; y yo le cuento a ud. lo que no le cuento a él, y le digo a un ud. lo que debo confesarte a vos. 
¿Tiene ud. un veredicto? Sí, yo sé, que conmigo todo se complica, no se preocupe por darme consejos, no busco redención, no busco un oído atento que lo entienda porque ud. tampoco es mi vos, cómo lo sé no lo sé, sólo lo sé. ¿Le parece fascinante? En realidad es deprimente. 

Ni ud. ni él ni nadie ha entrado más adentro que pueda mirar la verdad y abrazarla con ganas. Usted tiene una cara pero no tiene un alma, él nunca supo que tuvo un alma y por eso es mejor que tenga una cara. Yo me deslizo esta noche y me voy, me escurro y espero en esta esquina nueva, sentada en este cachito inverso de la luna y aquí me quedaré a recitar versos sonámbulos hasta que te decidás a subirte en esa nube navegante y vengás a hacerme compañía, a recitar versos de amor, hasta que abrás este puño para tomarnos de las manos.

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