09 diciembre, 2010

Trotando

Voy trotando despacito... suave y casi en silencio para no despertar al sol. Quiero apreciar la oscuridad en este frío para que cuando salgás con tu luz reconocer que el día empezó a oscuras y que fue gracias a vos que reconocí las casas, el cableado eléctrico, esos huecos de la acera, el pasto verde, esas palmeras, las hormigas más pequeñas, la silueta del horizonte que ya no es tan lejano y esos rostros de los hombres, de los niños, de las mujeres, de esa pareja de ancianas que sale a correr todos los días a la misma hora.

Yo troto suavecito para escuchar el trino de esos pajarillos tontos que te llaman, para escuchar todavía algún grillo aferrándose a la noche, para admirar con detalle cómo intimidás la oscuridad y ella ligera se va y no opone resistencia, para no perderme un segundo de tu llegada.

Yo troto y no me detengo a esperar a que vengás porque quiero pensar que con cada uno de mis pasos te motivás a salir y que puedo ser en esta confidencia testigo tuyo y cómplice de que la vida de los otros empiece cuando llega el sol.

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