22 enero, 2011

La luna

La luna

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas

 Jaime Sabines 

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-Sal
-¿A dónde?
-Afuera
-¿A qué?
-A alinear estrellas.
-¿Cuáles? No hay ni una.
-Que no las veas no significa que no las haya.
-Hace frío.
-Ponte abrigo, sal y alinea las estrellas.
-También tienen frío y no quieren salir.
-Hay que decirles que se pongan un abrigo, salgan y se alineen.


La luna está sola y las estrellas la importunan con brillantes canciones de cuna; mientras espera en vela al sol se hace amiga de una estrella muy pequeña, a ella le cuenta lo que sueña y le ruega que se alinee con las otras estrellas.

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