13 enero, 2011

Sobre la tela de una araña

1 elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, 
como veía que resistía fue a llamar a otro elefante...
2 elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña... 
como veían que... 

pufff... nos caímos los dos...


Y la araña nos pasó factura de todos los daños, la indemnizamos y todavía pagamos por todas las presas que no ha atrapado, por el tiempo que le ha tomado construir una nueva tela, por que realmente le gustaba su vieja casa, por que todavía no quiere olvidarla...
La araña se enojó contigo por creerme a mi y tú te enojaste conmigo por haberte invitado a saltar conmigo, me dijiste aquella noche de patas rotas "nunca más volvás a hacerlo" y yo me mordí la lengua para prometértelo.
La araña te exhortó por tu torpeza y tú reclamaste para ti: "¿a quién se le ocurre que una tela de una araña aguanta tanto peso?" y yo... y yo no respondí nada, me dolía la pata, la trompa y el alma.
Quien iba a saber que tu carga y mi carga, esta que llevo a hurtadillas, pesaba más de lo que soporta la guarida de la araña; que tu ilusión y la mía, que tu canto y mi canto, que tu amor y mi amor pesaron tanto que no hay araña que pueda contenerlos en su casa.
Tontitos elefantes, tan crédulos como ilusos, tan románticos como absurdos, tan ingenuos como irracionales, tan enamorados como tú y yo balanceándonos en una tela de araña.

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