02 abril, 2011

Mi mano en tu mano, tu mano en la mía

Y todo empieza con esto... con una mano extendida.


Una mano solidaria que frente a vos se abre; tan misericordiosa que no reclama; tan franca que te dice la verdad pero no se cierra. Una mano tan humana como la tuya que espera recíproca la entrega de otra, tan solidaria, misericordiosa y franca como la suya. 

Y ahí termina... con dos manos extendidas la una a la otra, sujetándose, uniéndose en una sola fuerza. Pero para ello hace falta que uno de los dos se despoje del orgullo y libere su mano para extenderla...

Que no se pierda tu mano frente a la mía, que ambas necesitan encontrarse y estrecharse.

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