11 abril, 2011

Palabras prohibidas

Tengo una lista de palabras prohibidas que reprendo en labios ajenos, palabras que solo calzan en vos y si las pronuncio en otra dirección herejes me suenan. Se acompañan de frases, sonidos y objetos que dichos, oidos o vistos sin vos me resultan profanos. Que se cuelan en forma de recuerdos, aterrizan en el pecho y lo comprimen y me quitan las ganas de no pensarte.
Palabras que se tornan amargas y que cortan abruptas la melodía de esa voz serena que se acerca apacible a hablarme de amor. Son palabras que se creen sagradas, exclusivas, palabras que no se acostumbran a ser sin vos, que en presencia de otro reclaman tu ausencia.
Palabras que articulo con cuidado porque arden al salir y consumen al llegar. Son solo palabras de diccionario pero se llenaban de sentido cuando estábamos los dos. Son palabras que mejor no digo, que guardo por ahora esperando que su boca les cambie el color, la letra, la proporción, las dimensiones, el silencio después de ellas. 
Palabras ante las que callo, ante las que tengo una lista de palabras inéditas para no usar las otras, las que son tuyas y mías. Tengo una lista nueva de palabras dulces, alicientes, refrescantes de las que lo quiero contagiar para que abandone esas que no quiero pronunciar. Son palabras sedantes que esperan volverse eternas, que aspiran a ser sentidas con la misma intensidad de esas palabras prohibidas que pertenecen a nuestros labios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y vos qué pensás?