11 junio, 2011

Cantares 5:2-6

2 Yo dormía, pero mi corazón velaba.
    Es la voz de mi amado que llama:
    Abreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía,
    Porque mi cabeza está llena de rocío,
    Mis cabellos de las gotas de la noche.
3 Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir?
    He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?
4 Mi amado metió su mano por la ventanilla,
    Y mi corazón se conmovió dentro de mí.
5 Yo me levanté para abrir a mi amado,
    Y mis manos gotearon mirra,
    Y mis dedos mirra, que corría
    Sobre la manecilla del cerrojo.
6 Abrí yo a mi amado;
    Pero mi amado se había ido, había ya pasado;
    Y tras su hablar salió mi alma.
    Lo busqué, y no lo hallé;
    Lo llamé, y no me respondió.


Y debías estar lista para el amor que llamaba a tu puerta, el tiempo era preciso y el amor un exacto y puntual acto.

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