02 junio, 2011

-¿Por qué si nadie la va a querer como la quiero yo, ella no quiere que la quiera?
-Hmm... algo tuviste que hacerle.
-Lo único que he hecho es quererla...
-Pues... eeeeste... a veces cuando no conviene, no conviene...

¿Qué más le iba a decir? Si yo misma cansada estoy de esos discursillos de mierda...
Y las lagrimitas solitas salieron, me parece que en un mundo justo Cúpido se asegura de flecharlos a todos al mismo tiempo y de aplicar la misma dosis de enajenamiento en él y en ella por igual para que te quiera tanto como vos la querés y para que ella lo intente tanto como lo vos intentás, en ese mundillo el amor no se acaba porque la única forma en la que sabés relacionarte con vos y con él es amando recíprocamente, en un mundo justo no se podría amar a quien no te corresponde, rebotaría el amor como en un espejo y regresaría a vos para que aprendieras a amarte más a vos mismo y no llorarías hoy frente a mi preguntándote porque no te ama ni los ciegos guiarían a otros ciegos al precipicio ni yo tendría que repetir esas habladas insulsas que solo hacen evidente que si afirmás que te morís de amor, tenés que prepararte para la vela, la misa y el entierro.

1 comentario:

  1. Nadie se ha muerto de amor... esos discursitos pues... jajaja a ratos son inevitables ami, yo creo que yo los doy mucho jijiji sorry pero es que a veces uno ve una amiga casi que cortarse las venas por un hombre que no la valoró ni la valora (ni la amó o la ama) de la misma forma que ella se entregó a él y ahí viene el asunto de que a uno le da lástima verla en sufrimiento y ya que uno no puede solucionar esas cosas, solo quedan las "palabras de confort"...

    ;)

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