30 agosto, 2011

Nada

-Andas rara. ¿Qué te pasa?
-Nada.
-Hmmm... Yo sé que te pasa algo. 
-¿Sabés? Hmmm... Perfecto, decime entonces qué me pasa.

Y le extendió la mano y se valió de una canción para evitarse explicaciones y por alguna razón, ella le creyó todo, como si él tuviera la facilidad de reducir a nada ese todo, como si la hechizara y bloqueara la nube de pensamientos que siempre la saturan. Solo bailando... disipando dudas y, sin quererlo ni darse cuenta, pronto estuvo suspirando de nuevo en su hombro, olvidando la noche de anoche, aferrándose a ese abrazo como la necesidad más básica concebida para poder considerarse ser humano, como la mismísima necesidad de querer y de que te quieran...

3 comentarios:

  1. Ay!

    A ratos parece q estas describiendome...q situaciones tan similares se viven a veces! Él basta, pero no sabe cuánta falta hace a veces, no?

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  2. y es que ellos nos conocen mucho mas de lo que nosotras nos conocemos... jejeje... ¡quiero al Negro ya! :P jijijiji... eeemm... digo, digo... :) ¿en qué estaba? ijijijiji

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  3. Be, verdad que sí, cómo que no se da cuenta :( lo bueno es que lo puede recompensar :P

    Palas, al menos a mi no creo que me conozca tanto pero lo bueno es que ya va conociéndome un poquito mejor....

    Saludotes!

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