14 septiembre, 2011

Giraluna

-Me encanta la luna cuando parece una flor...
¿será que no hay ninguna flor con nombre de luna?
-¿Cómo una flor con nombre de luna?
-Algo así como una giraluna...


Y te ríes, me prometes encontrarme una y luego me saturás de Otto Pérez, las cámaras de tránsito, Estados Unidos y sus cientos de invasiones; yo me sonrió y adoro tus ojos y la forma en la que estirás la trompita cuando terminás de hablar. 
Y esa es la noche perfecta, de esas noches que yo necesito... de la luna, vos y yo. Vos con tu GPS y yo sentadita en una estrella. Vos deseándole la muerte a Chávez y yo hablando de la canción de Arjona. Vos comiéndote un perro caliente y yo tirando piedritas.
La luna está embelesada mirando a esos dos, abrazándose para huir del frio, recetándose miradas, palabras traviesas y promesas eternas; como si tuvieran quince y solo tuvieran una acera para llenarse de besos.

Te digo que me avises cuando llegues porque me asusta que te pase algo... pero hoy no pudiste... Qué ironía porque hoy no quería bites, te quería muriéndote de frío aquí conmigo porque hoy la luna estaba tan bonita, casi tan linda como la noche cuando te conocí.

2 comentarios:

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