28 noviembre, 2011

Domingo


Amo las mañanas de domingo a tu lado
simular escabullirme solo para que me atrapes,
que la luz acabe el pudor 
para que cubras con besos
cada peca descubierta y
cada línea desvergonzada;
porque yo quiero
pretender que soy un lienzo 
y tus dedos los pinceles,
y así colorees mi ombligo, 
mi vientre, mi sexo.

Nos separa de la cama 
solo tu estómago furioso,
mi vejiga pequeña 
y otro tanto de vanidad
esperándome en el espejo.
Nos queda el día entero 
para recrear el Génesis,
ni el periódico, 
ni el café,
ni la lavadora en el fondo 
nada le impide a tu torso desnudo
regresarme a la cama,
porque todo en ella nos llama:
el tiempo extraviado entre las sábanas
y este loco deseo por una vida de domingos
repitiendo paraísos antes del mediodía.

Que hay si se nos queman las tostadas
si nos toca recalentar el café, 
será una excusa más para echarnos a reír
y me mostrés tu técnica experta para adelgazar el problema;
para por vez primera imaginarnos un mundo 
sin ropa pretenciosa,
sin reglas ambiciosas
o juramentos invasivos.
Solo somos vos y yo
memorizando nuestros cuerpos,
pereceando en la cama, 
haciendo el desayuno, 
leyendo el periódico,
lavando la ropa,
soñando una vida de domingos...

2 comentarios:

  1. Luniux, que bello ver que no solo yo vivo los domingos entre besos, sábanas, risas, cafés, cocina, tele, abrazos, cariños, etc etc... *suspiro*

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  2. Awwww... vos me entendés perfectamente!
    *.*

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