18 diciembre, 2011

Luciérnaga

-¿Quería saber... si todavía quieres ir?
-Depende... ¿querés que vaya?
-Solo si quieres ir...

Quisiera excusarme diciendo que me enamoré de vos sin querer pero de vos me enamoré por accidente, uno voluntario, medí los daños y pensé que los valías todos.
Nadie se enamora sin querer, porque incluso para lograrlo accidentalmente, tendrías que haber decidido salir a la calle, ese día caminar en vez de usar el auto o sacar el auto para cruzar apenas un par de calles; no importa la razón, el punto cierto es que ambos estábamos en la misma calle, a la misma hora y en la misma colisión. Y así nos conocimos, decidí poco lo que pasó después pero sé que tomé las llaves esa noche y ese día decidí memorizar tus ojos y lo demás es un cuento que me prometiste que no acababa... vos y tu absurdo y bendito amor ortopédico que me repara, me sutura y me sujeta los pies, el cuerpo, el alma y los moldea a su antojo...
Por eso diría que me enamoré de vos sin darme cuenta, de esa murphyana forma en la que los daños son mucho más de los que escatimaste, o en la querés negarte pero no podés porque en el fondo lo quieres; en la dolorosa forma en la que alguien se te mete por los huesos y si se va no sabés cómo andar, en la que el único alivio llegaría con un "sí, quiero que estés ahí pero sobre todo quiero que estés conmigo".


Y aquí estamos, a una frase de cambiar el destino; posiblemente te confundió el "depende" como a mí una luciérnaga chiquita intentando iluminar la noche inmensa.

¿Te acordás que me dijiste que en la ciudad no había luciérnagas? Tontito, ahora más pienso que sos vos el que no las nota... Diré entonces que no las hay, ni estrellas y esta noche ni la luna. Para contemplar una luciérnaga tendrías que huir de esta mundana selva que le quita a tu atención toda la apreciación necesaria para disfrutar de la luz de una luciérnaga que brilla solo para que la mires.
¿Se oiría la caída del roble en el bosque solitario? ¿Brillaría la luciérnaga sin tus ojos mirando?

A vos te extravió mi anécdota superficial que nada dice de lo mucho que quiero acompañarte como a mí que tus ojos huyeran y solo quedaran luces de ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y vos qué pensás?