26 febrero, 2012

Porque te quiero a tí...


Su amor es devoto, tan beato que si lo mirás de frente te sentirías blasfemo. No tiene avaricias, reclamos ni rencores; es silencioso y luminoso como una vela, pensarías que se apaga al roce del aire turbulento pero cuanto más sopla el viento, más intensa suspira su llama ligera; cálida y serena a pesar del tiempo.

No es un amor normal, pensarías que es sobrehumano, desde su mirada idólatra hasta su atención enamorada, si le pidieras que cuente una vez más su primer baile o su primer beso, no lo haría sin que se le encenderían los mismos centellos que en la adolescencia coronaron sus ojos. Cuando veo cómo lo ama, se me atora en la garganta un nudo casi amargo, que se mece en la ambivalencia de un pasado de amores eternos, sustanciales, que alcanzan la muerte y la traspasan y otro moderno, biodegradable que empieza de forma efervecente pero que no sobrevive por incrédulo, ególatra e impaciente, porque en todas las formas es indebido, vano e irritable; cuando más lo pienso me asxifia más tanta desechabilidad, todos estos amores de papel, deshechos en llovizna, tan perecederos que si los atesorás los ves pudrirse en tus manos, te gangrenan el pecho hasta hacerte morir de a pocos.

Por eso me encanta verla a ella, cómo lo mira, cómo se le escapa una lágrima al decir "tu papá va a estar bien" o cómo busca en él una sonrisa cómplice... sonrisa que ya no amanece; lo de ellos es un mundo de miradas, yo diría que dolorosas o quizás solo pesadas, cargadas de nostalgia, de mil primeras veces, de alegrías, de sueños olvidados y muchos concretados, de travesuras nuestras, de obras de arte en las paredes, de las tundas que nos daban, de esas tardes, noches, días de hospital rogando una oportunidad más para mirarse así como solo ellos dos saben mirarse.

Nunca hay te amos pero hay una eterna vida juntos, un compromiso para siempre que no se sustenta en palabras desechables. Quizás por tanto verla es que sueño tanto con un amor así, no necesito etiquetas, ni documentos que lo prueben, no me hacen falta citas de protocolo, ni una fiesta obstentosa que defina lo que siento. Solo quiero un vos y yo recorriendo el mundo, sostiendo una mirada de esas que no necesitan de palabras. Solo quiero que se acabe esta fase sin vos para empezar a envejecer de la mano, para que tu nombre me sepa a todo.

Porque te quiero a ti, porque te quiero
Cerré mi puerta una mañana y eché a andar
Porque te quiero a ti, porque te quiero
Dejé los montes y me vine al mar.


Tu nombre me sabe a hierba
De la que nace en el valle
A golpes de sol y de agua
Tu nombre me lleva atado
En un pliege de tu talle
Y en el bies de tu enagua

Esta canción se la dedicó la noche que dio a luz a mi hermano... Hermosísima canción. Bello Serrat.

3 comentarios:

  1. que divino escribes mi lunis, me encanta...y el maestro serrat . q mas decir que maestroo !!!.. besitossssss.

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  2. Serrat y esa canción ♥ me encanta el look dear ;)

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