29 abril, 2012

Un cuento de horror

Un breve cuento de horror:
Era una sociedad bastante irónica, por un lado si alguno se pronunciaba neonazi todos saltaban y gritaban "a la hoguera", inaceptable que existiera alguien cuya ideología planteara algún tipo de discriminación, pero cuando todos hacían comentarios homofóbicos o los mismos gobernantes decidían a partir de su homofobia el destino de otros, entonces nadie decía nada. 

Porque no se puede ser neonazi. ¡No! Dios guarde! Pero si se puede ser homofóbico. Yo quisiera que así como despidieron al policía neonazi, despidieran entonces a ese montón de ineptos que cree que pueden decidir sobre la vida de otros basados en sus creencias discriminatorias. Es más, lo exijo. 

Ahora la parte de horror: No es un cuento. Se llama Costa Rica, los diputados se llaman Justo Orozco y Óscar López y la Presidente se llama Laura Chinchilla.

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