12 mayo, 2012

Café

Me tomo el café como la peor de las adictas, compensando cualquier culpa con recuerdos, reviviendo en mi memoria los placeres que tus manos, tus labios, tu cuerpo entero provoca en mí. Cierro los ojos para que no se me escape ni una sola secuencia y me doy cuenta que si es sobre vos estoy terriblemente fregada, pienso que no debí llamarte y menos pedirte que te quedaras, pero con vos ya no tengo disimulo ni pudor.

Me gustás de una forma patológicamente perturbadora, que a tus embestidas violentas les he cobrado un gusto enfermo al punto que estoy pensando en cómo invitarte de nuevo. Te miro mirarme entre sorbos y sé que al menos compartimos un pecado conjunto y que tenemos la misma inútil resistencia ante él. La vida de abstemia no se me da, nos combina mejor la reincidencia, las noches clandestinas y las explicaciones evasivas al resto del planeta cuando preguntan qué somos. Y entonces lo decís:

-Me tengo que ir.


Te vas sin terminarte el café, mientras yo llego al fondo de mi taza y veo todo el sedimento que nadie bebe, que siempre queda, como esa mirada póstuma cuando te marchás, como el amargor de un último beso, como la sonrisa resignada que siempre lo acompaña, como un..

-Chao, que te vaya bien.

4 comentarios:

  1. LUNIS,, ME ROMPES EL CORAZON CON ESTE TEXTO, JUSTO ASI ME PASA, NO PUEDO RESISTIRME, Y MI ORGULLO SE FUE CON EL .. Q HAREMOSSSSSSSSSS ?? BESITOSS LUNIS.

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    1. Ay, nena, no sé.. disfrutar? jaja :P :/

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  2. Esto es lo que se denomina "estar al horno". Y lo saben. Y se aprovechan. Queda la esperanza de que alla lejos, un par de ojitos esté observando, se apiade, nos sacuda la adicción y la reempleace por otra nueva, saludable, presca y plena, en la que esa entrega total tenga sentido porque es una calle de doble mano...
    Pre-cio-so! (Y La Maga puede decir "he estado ahi!").

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    1. Eso necesito yo, que se apiaden y me sacudan de esta adicción...

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