11 julio, 2012

Muñeca de trapo

"Y nada tenía de malo,
nada tenía de raro
que se hubiera roto el corazón,
de tanto usarlo"
Eduardo Galeano


No tenía nariz, tenía una línea por sonrisa y dos botones por ojos, la ropita de retazos remendados y dos largas coletas que hacían juego con las tres pequitas pintadas en cada mejilla. El corazón era de relleno emponjoso que se salía cuando le arrancabas cualquier partecilla. Si estaba enojada sonreía, si accidentalmente se le caía la cabeza, sonreía; si le arrancabas los brazos o las piernas, la sonrisa jamás se le caía. Tan bonita con sus coletas y su sonrisa de mentiras.
Una muñequita de trapo que aprendió a llorar sin lágrimas y a sonreír en la obligatoriedad de una línea cosida. 
Solo ella sabe cuánto duele que te cosan la sonrisa.

16 comentarios:

  1. Qué difícil es saber lo que pasa por la cabeza de los demás realmente, pues nuestro rostro siempre puede ser una mentira.

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    1. Muy cierto. Por algo se dice que caras vemos, corazones no sabemos. No siempre debemos quedarnos con la superficialidad de una sonrisa.

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  2. muy buen post... ciertamente el rostro dice una cosa pero nadie sabe lo que vive la otra persona... mas que ponerse en los zapatos de otro, siempre he dicho que hay que ponerse en la piel de la otra persona para sentir todo...

    un abrazote Luniux :D

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    1. Gracias.
      Nada como ponerse en los zapatos del otro, pero eso es difícil.
      Abrazote recibido y devuelto. :)

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  3. Gracias por tu comentario!
    Duele que nos cosan la sonrisa... Pero por suerte, llevamos dentro algo más que relleno esponjoso. A diferencia de los muñecos, nosotros tenemos la capacidad de decidir. (A veces nos da miedo usar esa capacidad, pero no hay duda que la poseemos)
    Bonita entrada, como siempre!
    Besito!

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    1. Sabes cómo lo pienso yo? Socialmente se te exige y se te cose esa sonrisa y te toca usarla aun cuando te sintás mal. Últimamente siento que cuando confieso que me siento mal, todos me acusan como si no fuera un estado posible, como si amanecer triste equivaliera a ser malagradecida, entonces recurro a mi sonrisa cosida porque solo así parecen sentirse cómodos los otros...
      En fin... gracias por leer. En lo que coincido es que podemos decidir si sostener esa sonrisa cosida o no.
      Saludos, Dan. ;)

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    2. Ese es todo un tema... (Demasiado para resumirlo en un comentario)
      Creo que antes, la gente aceptaba con más naturalidad sentirse mal, lo aceptaba como parte de la vida. Ahora con la influencia de la publicidad, el marketing y la TV; estamos todos condicionados a ser felices. (Como si estuviéramos obligados a la sonrisa permanente, para no desentonar con el ideal publicitario)
      Y la vida no puede ser siempre así, la felicidad permanente es una utopía publicitaria... No sé, como decía al principio, es un tema demasiado amplio para resumirlo en un comentario...
      Beso Lunita!

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    3. Muy cierto. Coincidimos plenamente, además de que es un tema para largo. Beso recibido y beso devuelto. :)

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    4. A mí me va mejor desde que decidí que no me importa que los demás no me acepten como soy... Fue una decisión importante, me costó años de psicoanálisis, y el resultado fue que me quedé bastante solo. (Parece que nadie acepta a las personas como son, todos quieren imponer su punto de vista, y te dice como deberías ser)
      Y no es que estoy peleado con el mundo, es que o me aceptan, o a otra cosa...
      Te invitaría a tomar un café, para seguir charlando de estas cosas, pero creo que estamos muy lejos :P (Alguien debería inventar el café online. Ja!)
      Beso recibido y devuelto :)

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    5. jejeje, no sería mala idea el café online XD
      Lo tuyo fue una decisión muy valiente pero al parecer algo muy necesario porque tampoco es vida vivir con la sonrisa cosida.

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    6. Si no existe tendríamos que inventarlo! A Microsoft no le fue mal, nosotros podríamos fundar Coffeesoft. Jajaja!
      Sin tu permiso, imaginé un final feliz para tu relato:
      “Una muñequita de trapo que aprendió a llorar con lágrimas y a sonreír en libertad con la boca descosida.
      Solo ella sabe cuánto vale que te descosan la sonrisa”
      Besito!

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    7. Awww qué tierno final, me gusta. :)

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  4. Muñequita de trapo. Que feo lo que muchas llegamos a ser, a tener rostro de piedra y sonrisa falsa por no gritar lo que nos mata dentro. Típico de mujer.

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    1. No creo que sea algo típico de mujer, creo que es una condición que asumimos algunos seres humanos, por lo mismo que discutíamos con Dan, una imposición a vernos siempre felices.
      Btw, me ha hecho mucha gracia tu nick. Saludos, La chica triste que te hacía reír. :)

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  5. Tus palabras me llegaron muy hondo.
    Penélope
    (qué coincidencia)

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    1. Coincidencias de esas locas, jeje.
      Un saludo, bienvenida

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