17 septiembre, 2012

El amor es cosa de locos


Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Los que inventaron el amor estaban locos, se creían alquimistas y encontraron cómo hacer que la locura se convirtiera en amor y viceversa. Por eso no se puede enamorarse sin contagiarse de locura y por eso los locos son tan propensos al amor.
Estamos locos. ¿Lo sabés? Por creer que el amor nos salva del mundo, que el instinto animal de supervivencia no va con nosotros, que la vida se hace eterna con una sola sonrisa y que se huye de la muerte con un beso.  Estás loco vos, por rescatarme a punta de miradas y sin hacer nada, estoy más loca yo que te hago caso y me dejo contagiar de tu locura.
La locura nos aleja de la simpleza de la normalidad, porque hacer con vos la fila o sentarnos en la grada o morirnos de frío frente a mi entrada es absolutamente emocionante; pensar que estamos solos en medio de millones de seres humanos. Nuestros besos nos hacen invisibles porque si nos miran ya no nos importa... Es que a nadie le importa.

Nos despojamos del pudor y la cursilería nos viste y tus amigos se ríen y vos te defendés sin argumentos. Es asi como lo que me hacés sentir le gana a cualquier racionalidad y te digo que sí, que empaquemos nuestras camisas de fuerza, que nos pongamos nuestros sombreros de periódico y que nos brinquemos el muro, total la vida es corta y el tiempo es una cosa subjetiva y poco falta para que les confirmemos que evidentemente estamos locos.




Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir

 que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!