16 junio, 2013

Mirame, papi

-Mirame, papi, mirame.

Andá mirala, 
hacer una vuelta canela, 
una arriesgada pirueta
o una simple mueca.
Pero mirala, 
el tiempo suficiente para que sepa
 que hay alguien que siempre la mira.

Mi sobrina podría cortarle cualquier intento de conversación a mi hermano, un "mirame" le pausa las ideas y le diluye la concentración; así responda con una corta mirada, ella lo atrae como la luna al sol, ella lo sabe y es feliz al dedicarle sus danzas en el aire. 
Hay un grado de iluminación en su rostro cuando habla de ella, cuando recuerda un episodio tierno de esos que solo ella sabe, cuando sus bracitos de espaguetti se prenden de su cuello por sorpresa. 

"Tanto que te burlás de papi y de mí y sos peor, ¿sabés?"



Ser papá le cambió la vida a mi hermano, reveló lo más sensible de su carácter, lo noble y vulnerable que alguien puede llegar a ser con solo una palabra. "Papi" humanizó su humor negro, doblegó su don de ogro y abolió su fobia a los lazos de colores. Esa palabra cortita hizo de mi hermanillo un ser humano admirable.

A todos aquellos hombres que un "papi" les cambió la vida, que asumieron el reto con temblor o emoción pero con total y absoluta responsabilidad. 

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

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