11 noviembre, 2014

El mundo que espero de vos


El mundo que espero de vos
no tiene mucho de arte,
no tiene versos,
tiene un café en la mañana
y una nota de amor en mi almuerzo,
es un mundo de cosas simples
pero tan sagradas como la mirada inmensa
que inspira la forma absurda
en la que colocas las velas.

Lo confieso:
Siempre finjo que duermo
y te espío a hurtadillas de mis pestañas,
te siento levantarte y caminar de puntillas,
ir a la cocina para buscar desesperado
entre los cajones.
Casi me siento tentada
a gritar “¡en la gaveta de en medio!”
Oculto la sonrisa enorme
que me provoca saber
que estás... siempre estás.

Porque estar es más importante que ser.

Estar es el amor
en forma del queque de cumpleaños
que cargas en tus manos.
Estar es que los años
que paso con vos deberían contar el doble
por perfectos, justos y consoladores.

Hay momentos nuestros
que se hacen rituales.
Me llenas la nariz de lustre,
yo te digo que el pelo no,
imitas mi voz de chicharra
y el día empieza,
mi vida empieza un año más.

Al gato más gato,
al gato que supo cómo enamorar a esta gata.

Te amo

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