11 noviembre, 2015

11:11

Tengo este recuerdo intermitente: es mi cumple y vos estás cantando para mí. Yo sonrío como la niña que habita en tus ojos y me comporto como si tuviera pocos noviembres a cuestas.
Son las 11:11, te cuento que 11:11 es un mar de posibilidades, es el universo llenándonos de señales, diciendo que estamos hechos de mística. Yo te lo cuento aunque no me escuchás, lo cuento para mí e imagino que a las 11:12 abrís los ojos y decís "sí, 11:11 como el día que llegaste acá conmigo", no espero nada poético porque no sos de palabras pero sería todavía más mágico que me recitaras el verso que me hizo Joaquín -ese verso habría sido perfecto si lo hubieras dicho vos-, yo sé que no pasará pero 11:12 con tus ojos mirándome sería genial.
Este es un cumple sombrío, llueve sin ganas como si a la nube ya no le importa llover o no. Ahora mi ánimo es una nube. Y aquí estoy como antes, como si el mundo se hubiera detenido hace un par de años y me arrastrara al pasado.
Vos sos mi 11:11, una palabra tuya, un gesto tuyo es un mar entero de posibilidades. Así sé que no miro el reloj, te estoy mirando a vos, esperando un 11:11, un feliz cumpleaños, mi niña.

28 marzo, 2015

Ese lugar

Aquí te espero.
Como ayer.
Como hace dos noches.
Como quien se le va la vida en una espera.
Hoy te prometo que no lloro. Será cortito.
Te digo que matamos el tiempo y con ello nos matamos de a poco.
Tu cara es siempre la misma, como si de repente, a propósito de esta muerte dosificada, se hubiera quedado sin más expresiones.

Te voy a culpar, sí. Lo merecés. Desde que estoy con vos en estas luchas por el control, me estoy perdiendo, me dejo perder porque ya no quiero discutir. 
Quiero nuestro amor de hace unos años, nuestro amor loco y desaforado que me despidió de la tierra para mostrarme paraísos prohibidos. ¿Es que no te acordás? De esas conversaciones de la noche entera y del solcito en el aire que dibujaban tus dedos. Decime cómo fue que nos empezaron a devorar las hormigas, cómo fue que optamos por eliminar los besos cursis y nos dejaron sin nada.
Vos tenés la culpa, porque ahora no sé si te amo o solo me acostumbré a amarte más que a mí misma. Quiero que volvás pero no el tipo de antier, quiero que vuelva el tipo que me cantaba canciones por teléfono. 
Estamos en ese punto en el que no sé llorar, como si me hubiera secado de hace años. En el punto donde yo te escribo una carta que no sé si te interesa leer pero aún así la escribo en honor a la torpe fulanita que se enamoró de vos y que en el fondo cree que bastaría una brisa para que se encienda algo que nos devuelva a ese lugar en el que estuvimos.